Monday, March 11, 2013

Lapso autodestructivo


  Es miércoles en la tarde y me encuentro sentada tomándome mi café.  Puedo sentir los trazos del sabor amargo con toques de canela que deja en mi lengua.  La brisa me acaricia dulcemente y me eleva a un iluminado lugar de autocomplacencia.  Experimento, con cierta extrañez, seguridad y me siento definida.  Mi mente se va aclarando y alcanzo pensar y no pensar simultáneamente.  Olvido todo aspecto de mi apariencia y logro ser... yo.  De momento me veo rodeada de oscuridad y con ella llegas tú.  Me arrebatas del cielo, sólo para arrastrarme a tu infierno.  Diriges tu fija mirada hacia mí y en ese momento sé.  Sé que, como siempre, esto es solo un juego para ti.  Aún así, la indiferencia que tanto practiqué se desvanece en un instante.  Mi serenidad es reemplazada por la radiación que emiten tus ojos.  Me derrotas miserablemente.  Tu presencia me inunda nuevamente con las inseguridades que tanto intento olvidar.  Me convierto en el infante perdido que no tiene manera de expresarse.  Me transformo en el nudo que se forma en mi garganta cada vez que te diriges a mí.  Dejo de ser yo y, en cambio, te encuentras frente a un papel estrujado, de esos que se tiran a la basura con pensamientos incompletos.  Me percato que sólo soy capaz de sentir.  Siento odio hacia ti.  Desprecio el hecho que me hagas perder control.  Detesto mi falta de identidad cuando te acercas.  Pero, más que nada, aborrezco que amo todo lo que odio de ti y prefiero ser miserable contigo que feliz sin ti. 

No comments:

Post a Comment