Eran las últimas semanas de Noviembre. Nuestra primera conversación (de muchas a seguir). Fue una conexión instantánea. Innegable. Inesperada.
Llegó Diciembre. Nuestra primera y última salida. Dos helados y una conversación que duró horas. La perfección que buscaba en años anteriores, creí encontrarla en ti. Claramente, no tardó en hallar su fin.
De pronto, no supe más de ti. Todo se acabó. Sin una despedida, sin una palabra, sin nada. Solamente queda el recuerdo de tu barba.

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