Por: Mel
Te localicé de inmediato al entrar en la cafetería. Estabas en la última mesa a la
derecha, bebías un café mientras leías un libro. Entré, me senté y pedí un
café. Te observaba, curiosa, por la forma en que devorabas tu libro. Los minutos
pasaban, estabas absorto en la lectura, el tiempo parecía haberse detenido a tu
alrededor. Te observaba con detenimiento, tus manos sostenían el libro con una pasión
voraz, tus cejas fruncidas dejaban saber que lo que leías tenía de lleno toda
tu atención. De vez en cuando soltabas una de las caras del libro y pasabas tu
mano desocupada por tu barbilla, meditando sobre la lectura. Luego de un rato tu
espalda cansada, y un poco encorvada por la posición en que estabas, te obligó a echarte sobre el espaldar de la
silla. Soltaste el libro un momento mientras pasabas tu mano por tu cabeza y tu
cuello. Yo mientras tanto te observaba, mis latidos acelerándose y desacelerándose.
Envidiaba la pasión con la que leías, con la que te adentrabas en la historia. Eras
un enigma, una maravilla, mirarte era una pasión. Cuánto tiempo habría pasado,
no lo sé. En eso cerraste tu libro, te paraste y comenzaste a caminar en dirección
a la puerta que estaba escondida tras una pared. Me paré de mi silla, ya habías
desaparecido. Comencé a mirar a todos lados buscándote. Me di la vuelta, de
repente me encontré con tus ojos, y
desperté.
Los libros definitivamente son afrodisíacos.
ReplyDeleteIt's absolute incredible how moved I was when I read this. Absolutely intriguing and very captivating! I almost felt like I was oberving him reading in the coffee shop. Loved it!
ReplyDeleteI really liked it! Such intrigue, and only a dream. The Reader <3
ReplyDeleteVictoria, gracias por tu patrocino! Muchos poemas nuevos van de camino! Te agradecemos mucho como reader!
DeleteLove,
Freud's Coffee Break Girls :)